En busca de un propósito

propósito

Debo aclarar que últimamente he tenido una idea atrapada en mi cabeza y que he querido sacar en palabras, sin embargo, es de esas ideas amorfas que nada más se mueven de un lado al otro, que llegan sueltas y que cuestan trabajo materializarse. En este caso fue el tema del tener un propósito o una meta concreta en la vida.

 

Esto lo entendí un poquito mejor una vez que terminé de leer el libro más reciente de la nueva reina del Ayurveda, Sahara Rose Ketabi, sobre la necesidad que tenemos todos de vivir alineados con nuestro dharma y nuestra razón de ser. En el libro logré ver varias cosas interesantes, desde el hecho de que el propósito de todos – al final de cuentas – es ayudar a otros a hacer algo en particular o a lograr algo, aún cuando nuestra meta primaria específica no lo parezca; si rascamos desde la superficie encontraremos algo muy bonito.

 

En mi caso, y como he podido contarles a veces en este blog, hace ya un par de años logré encontrar que mi propósito era ayudar a otros a vivir una vida más plena y más feliz mediante el yoga y la meditación; a través de la práctica consciente de la vida y el estar cada vez más atentos a nuestros pasos (literales o figurados). El darme cuenta que mi camino estaba aquí me ayudó a enfocarme más en mi vocación de servicio a través de algo que, al menos para mí, tiene sentido y que sé que ayuda; cumple mi deber como cuidadora de otros, un rol que siempre me ha gustado jugar y que nutre mis ganas de vivir.

 

Sé que suena un poco cursi el querer decirles que busquemos algo que nos mueva y que nos impulse a ser las mejores versiones de nosotros mismos, sin embargo, no es una cuestión que debamos echar en saco roto. El vivir desalineados, en un mundo donde nuestras acciones no reflejan lo que pensamos y cuando nuestros pensamientos no reflejan lo que sentimos, sólo nos llevan a grandes momentos de confusión. La búsqueda es importante ya que nos enseña cada vez más quienes somos y hacia dónde vamos, le da una razón de ser a nuestros días.

 

Una de las prácticas que a mí me ayudó mucho a encontrarme fue el meditar, el aceptar que en el silencio yo funcionaba mejor que entre el mar de gente y el ruido mental. El tener esos 5 o 10 minutos de paz para mí, en donde quedaba en mí el callar el ruido interno, me ayudó a encontrar la verdad de lo que mi corazón gritaba y que, muchas veces, decidí callar por miedo a lo que pensaran los otros. Esta soy yo y esta es mi vida, agradezco el haber encontrado cómo ayudar a otros a través del amor a uno mismo y la compasión.

 

Si algún día deseas practicar o deseas hablar con alguien, aquí estoy.

 

Seamos receptivos. Namasté.

 

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