Cambiando mi relación con la ansiedad

Relación ansiedad

En un momento de confesión – o de presentarme mejor con ustedes -, les quiero contar que, además del yoga, tengo tres aficiones en la vida que me vuelven loca: la lectura, correr y tejer. Estas tres actividades me han dado grandes momentos de felicidad, pero, también, grandes momentos de ansiedad.

¿Cómo? ¡Muy fácil!

O se me va un punto y seguí mal un patrón y me tengo que regresar en mi tejido; se me dobla el pie corriendo, me canso antes de llegar a mi meta o, de plano, pierdo el separador de mi libro y la página en la que iba. Y, bueno, no dejaremos de hablar de cuando me lesiono y no puedo presentarme en mi tapete de la manera que más me gustaría. Todo esto me lleva a pequeños ataques de ansiedad o crisis de pánico que luego se suman a los más grandes que luego me tiran al piso y me mandan a las lágrimas.

 

Esto se los comento, además de que me conozcan mejor, para hablar sobre cómo los ataques de pánico o de ansiedad pueden llegar por miles de lados y presentarse de muchas formas. Cuando uno sufre de ataques de ansiedad o de pánico, además, siempre nos encontramos con miles de opiniones sobre lo que uno debe o no debe de hacer y esto no siempre ayuda. Esto lo conozco de primera mano y he sangrado por la herida.

 

En este sentido, la ansiedad para ti – si es que tienes este tema – puede manifestarse de formas muy distintas, puede ser que te sientas nervioso/a antes de hablar en público, que no puedas dejar de pensar en tus pendientes o que, de plano, sea una cuestión paralizante y que te tire a la lona cuando más fuerte te sentías. Sin importar el nivel de ansiedad que sufras, en la entrada del día de hoy quería pensar un poco sobre la importancia que tiene el generar una nueva relación con estas emociones y estos episodios: cambiarnos el chip para vivir una vida más consciente y más en paz.

 

Ya sé que suena más fácil decirlo que hacerlo, pero hay veces que las emociones fuertes tienen un componente de perspectiva. La ansiedad sí, es un tema médico, pero requiere también que le pongas de tu parte para saber atender mejor las crisis cuando llegan. En mi caso, he aprendido a controlarlo – poco a poco – con ejercicios de respiración, meditación y con posturas de yoga como Balasana o Savasana o, incluso, con la práctica de Yin Yoga. Estas herramientas me llevan a un espacio diferente en dónde puedo incluso preguntarme qué es lo que mi ansiedad me está queriendo enseñar sobre de mí para, entonces, convertirlo en una oportunidad de crecimiento más que un factor incapacitante.  

 

Particularmente ahora, en el marco de la crisis sanitaria, quería decirte que las crisis de ansiedad no tienen porqué ser un motivo de derrota ni de incapacidad. Si sufres de miedo, pánico o ansiedad no estás solo, ya que es un malestar generalizado; lo que sí es que nos tenemos que ayudar entre todos y, sobre todo, hablar de este tema, hacer visible nuestra relación con él para poder mejorarla y sentirnos con mayor paz. No es hacer menos a la enfermedad ni a lo que te está pasando, sino que encontremos juntos ese pequeño momento del día – haciendo lo que más te gusta o buscando relajarte – para entonces respirar, ponerle pausa a la crisis y saber que las cosas van a estar bien.

 

Espero te haya servido mi pequeña reflexión. La escribo con mucho cariño y con muchas ganas de hacerte saber que también he estado allí y hay luz al final. Lo que me ayudó a trabajar mi relación con la ansiedad, cuando más lo necesitaba, fue el yoga, la meditación y la gratitud, ¿para ti qué es o que ha sido?

 

Namasté.

 

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Un comentario de “Cambiando mi relación con la ansiedad

  1. Miriam dice:

    Si, a veces perdemos de vista o minimizamos lo que nos sucede, pero me encanta tu punto de vista, debemos darnos una pausa! Muchas gracias por la reflexión!

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