Metta: Meditando con amor y bondad hacia nosotros mismos

Metta Bhavana

En este blog hemos hablado mucho sobre la meditación y el mindfulness, sobre cómo podemos ayudar a tener una vida más consciente y tranquila a partir de varias técnicas de concentración y espacios contigo mismo y con tu mente. Sin embargo, aún no había tenido la oportunidad de indagar en las prácticas meditativas que he aprendido a lo largo de este año de pandemia, particularmente bajo la guía del budismo.

 

Hoy quisiera hablar de eso: la meditación Metta Bhavana, la cual podría ser traducida como de amor universal o incondicional hacia todos los seres. Metta es una meditación en 5 etapas en donde deseamos felicidad, contento y libertad del sufrimiento:

a) a nosotros mismos;

b) a un amigo querido;

c) a una persona neutral;

d) a una persona difícil;

e) a todos los seres del Universo.

Este orden es importante ya que, como bien hemos escuchado una y otra vez, si no comenzamos con nosotros mismos, nos será más difícil generar o replicar el sentimiento de amor y compasión hacia otros.

 

El método es muy sencillo, tanto que te parecerá demasiado simple pero en el fondo tiene una gran complejidad. Por hoy nada más explicaré la primera etapa para fomentar el amor, bondad y compasión hacia nosotros mismos.

 

  1. Encuentra un lugar cómodo para meditar, como hemos visto, puede ser sentado en una silla, en un zafú o en el piso o, bien, si lo deseas te puedes recostar cuidando que no te quedes dormido.

  2. Toma unos momentos para inhalar y exhalar de manera consciente y para darte cuenta de cómo se siente tu cuerpo en estos momentos. Las sensaciones del piso o del colchón o del zafú o la silla, tu postura, etcétera.

  3. Imagínate a ti mismo/a sonriendo, feliz y en paz. Cuando lo hayas logrado repítete: “Que esté bien. Que sea feliz. Que esté libre de dolor y de sufrimiento”. Repite la frase cuantas veces lo necesites, pero no sin sentido, sino realmente conectando con el sentimiento y con las palabras que te estás deseando a ti mismo: es tu bienestar del que estamos hablando.

  4. Tras unos 5 o 10 minutos, puedes abrazarte o finalizar tu práctica dando gracias.

 

4 pasos que podemos trabajar en nuestra vida diaria y que no necesariamente implican que seamos egoístas o narcisistas, sino todo lo contrario: nos estamos ocupando de nosotros para que, al estar bien, podamos ayudar a los otros a estarlo. Creo que eso es lo que necesita más este mundo en este tiempo.

 

Esta es una práctica que he estado incorporando en mis clases de Yin Yoga ya que creo que es una buena introducción a la compasión, contrario al sentimiento de lástima que luego tendemos a buscar en nuestra vida como motor.

 

¿Quieres intentarlo? ¡Practiquemos juntos!

 

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